Actuar como si todo fuera

Actuar como si todo fuera

Todos los días me voy a dormir con la satisfacción de que he hecho lo que tenía que hacer y que el día ha ido fenomenal y llegar a sentir esto ha llevado su tiempo. Hubo una época en la que todos los días terminaban pensando que todo era un desastre. Aquella época todo parecía difícil, cuesta arriba, no sabía hacia dónde ir ni qué hacer para solucionarlo y aquella dinámica mental me agotaba físicamente, resultado: era una persona impaciente, crítica, reactiva e irascible. Lo que me desagradaba superaba a lo que me agradaba la mayor parte de los días.

Llegar a sentir satisfacción con mi vida aun teniendo días ‘malos’ ha sido todo un proceso que recomiendo pasar a cualquiera y es simple: es cuestión de actitud. Como dice Wayne Dyer, hay que pensar desde el fin.

Actuar como si todo fuera

Imaginar que las cosas ya están sucediendo nos pone en un estado mental receptivo a que sucedan esas cosas, nos predispone a recibir aquello para lo que nos preparamos pero ojo, no es magia, es práctica. No pierdes los kilos cogidos en vacaciones imaginándote que “mañana se cumplirá mi deseo”, los pierdes sintiendo que debajo de esos kilos está el cuerpo que quieres ver y das pasos para que aparezca. Es el pensamiento “sé que estás ahí aunque no te vea” lo que hace que te esfuerces para que aparezca.

Cuando decidí dejar todo atrás y venir a Madrid fue un pensamiento de coraje el que provocó una cadena de acontecimientos en cuestión de 2 horas.

Llegué a mi límite emocional en un trabajo donde el jefe me hacía moobing (sin quererlo seguramente) y una mañana decidí que ya estaba bien, que merecía respeto y que ya se había acabado soportar aquella presión. Me SENTÍ fuera y ese día fui hacia el trabajo completamente decidida a dejarlo. En cuanto aparqué el coche mandé 3 mensajes de whatsapp a 3 personas diferentes y en 15 minutos aconteció la magia. Uno de mis contactos de Madrid me dijo que justo ahora tenía un proyecto entre manos en el que encajaría perfectamente y que yo le vendría como anillo al dedo. Tras recibir toda la información del proyecto le dije que si. En dos horas mi decisión había comenzado a construir un nuevo camino. No quise pensar en la hipoteca, no quise pensar en la familia, centré mi atención en aquello que quería recibir. Y se cumplió. Todo lo demás encajó sin esfuerzo en aquella decisión.

Inténtalo tú ahora, ¿hay algo que te ahoga? ¿que te hace ir a dormir con la sensación de que tus días son insignificantes? Imagina estar en algún lugar o haciendo aquello que te haga feliz aunque no tenga nada que ver con tu realidad actual. Imagínalo y SIÉNTELO.

Dedica entre 10 y 20 minutos cada día a visualizar esa escena y SENTIRLA como si ya fuese real. No desistas y, cuando menos te lo imagines, descubrirás señales que te dirigirán hacia allí. No dejes que tus miedos tomen el control y ¡lánzate a la aventura!

Una vez escuché una frase que me inspira cuando mis miedos aparecen:

Tener miedo es la forma que tiene el Universo de decirte que tras ellos está la vida que quieres así que ¡SALTA!

Empieza hoy, actúa como si lo que quieres ya estuviera presente en tu vida y sin darte cuenta te encontrarás en esa realidad muy pronto.

Namasté amigos.

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