¿Estás al límite de tus fuerzas?

¿Estás al límite de tus fuerzas?

Hay momentos en la vida en que llegas al límite de tus fuerzas, no sabes por qué sientes que lo que haces no fluye, lo que miras no te gusta, te sientes solo, los que te rodean no satisfacen tus necesidades, te ves sorprendido por una avalancha de acontecimientos cargados de ‘mala suerte’, las noticias que recibes no son alentadoras, la perspectiva de tus próximas semanas son inciertas… ¿sientes como si te hubieran echado ‘mal de ojo’?

El único que puede hacer algo al respecto de todo lo anterior eres tú pero todavía no eres consciente.

Yo me encuentro en un estado de intranquilidad desde hace algunas semanas, de eso si soy consciente porque mi cuerpo sintomatiza, mi casa está desordenada, estoy despistada, no consigo respetar mi práctica ni mis hábitos de estudio y no tengo suficiente confianza en que todo vaya a salir bien. Estoy al límite de mis fuerzas. Ya lo he dicho, es así, mi condición terrenal está pudiendo conmigo y es frustrante. 

En estos periodos de incertidumbre paso diversos procesos de caos internos y externos. Muchos miedos afloran y me anulan. Paso del coraje a la apatía en cuestión de días, pierdo el equilibrio pero sólo unos pocos lo han visto con sus propios ojos porque suele prevalecer el coraje y la seguridad. Los miedos afloran en la intimidad de casa, donde bajo la guardia y aparece mi ego que dirige mi vista al futuro… ahora lo veo en blanco o con algunas escenas, personas y objetos difusos. Y surge el miedo, a no ser amada, a no ser respetada, a no ser suficiente, a fracasar, a quedarse sola, a que duela esa soledad.

Escribir es para mí una terapia porque me permito expresar lo que siento en este proceso de yoga que estoy experimentando sacándolo de mi cabeza para luego ser capaz de observarlo “desde fuera”, también me sirve para reducir el estrés. El tacto con las teclas, su sonido al ser presionadas, es un mantra que me relaja lo suficiente como para poder restarle fuerza a lo que me desborda. Antes de ayer, mi profesor del curso de yoga me decía que lo que siento y me sucede es normal, cuando evolucionamos en la integración de la práctica entramos en estratos de nuestra conciencia que necesitan ser equilibrados, sanar y que debo abrirme a ellos para poder hacerlo y seguir evolucionando, que ame este proceso por mucho que duela, que permita que esos miedos aparezcan para soltarlos.

Sé la teoría, la he experimentado en otras ocasiones, pero también he experimentado que en mi caso, he necesitado verme al límite para producirse un cambio. Esperaba que con todo lo que estoy aprendiendo este patrón hubiera cambiado pero parece que no lo ha hecho y de nuevo estoy aquí pero sí he percibido una diferencia y creo que es importante remarcarla: es la cantidad de veces que me dicen “pues yo siento que te van a ir las cosas bien, se nota que eres afortunada, ¡con lo buena que eres en tu trabajo! ¡pero si es que se ve a la legua! ¿cómo no vas a confiar? ¿cómo es que no lo ves?” … Pues porque cuando uno está en medio de una tormenta, la fuerza de la naturaleza le lleva de aquí para allá y no le deja quieto.

Esto es importante, a ver si soy capaz de expresarlo. Llevad a vuestra mente la imagen de un ciclón. Posiblemente os vengan escenas de devastación, lluvia, viento desmedido y cosas volando por el cielo golpeando todo a su paso. Ahora cambiad la perspectiva, imaginadlo desde el espacio, donde no os afecte pero podáis observar la belleza de su inmensidad. El cambio de perspectiva es clave para alejarnos de esa situación y verla sin temor. Ambas situaciones acontecen al mismo tiempo pero ¡una te hace daño y la otra no! Pues así es la vida también.

Sé que algunos (yo misma incluso) pensaréis “si ya, es fácil decirlo pero otra es conseguir sentirlo así“… sé que es un esfuerzo colosal (seguramente, del mismo nivel que la tormenta para ti) pero daré otra clave que he aprendido haciendo yoga: quédate en el centro.

¡Muévete siempre en el centro!

La fuerza destructiva de los ciclones sucede a partir de los 35 o 65 km de su ojo que es el centro de toda la tormenta. Las condiciones climatológicas ahí dentro son curiosa y abrumadoramente diferentes a lo que acontece fuera de ese diámetro. Ese ojo o centro es circular y se mueve junto a la tormenta pero es el único espacio donde puedes sobrevivir una vez pierda la fuerza y desaparezca.

Ni yo misma suelo ser capaz a veces de llegar ahí en medio de mi día a día pero como decía antes, es un cambio de perspectiva. Tal vez seas una persona con suficiente crecimiento y desarrollo interior como para percibir las primeras señales de la tormenta y encontrar rápidamente el ‘ojo’ pero si todavía te pasa como a mí, que estabas distraído plantando el huerto o haciendo la colada y te ha pillado, busca un bunker o un agujero bajo tierra para crearte un ‘ojo’ temporal, o corre como puedas (espero que no te desgastes) hacia el ojo del ciclón si llegas a verlo. De verdad, busca un lugar lo más rápidamente que puedas que reúna las condiciones ‘de salvación’ y quédate allí mientras todo fuera desaparece, olvídate del huerto, de la colada, de tu casa, tu coche, tus libros y protege lo más importante: tú.

Voy a contaros una cosa. Esta mañana me he levantado triste, llevo arrastrando una sensación de carga bastante tiempo, un exceso de responsabilidad, algún tipo de desgaste emocional por haber dejado de ocuparme de mí como debería. De repente algo me ha movido a escribir este artículo, no ha sido programado con anterioridad ni tenía pensado escribirlo hace 20 minutos, simplemente ha aparecido delante de mí. Cuando me sucede esto es magia porque es como si alguien me hablara diciéndome justo lo que necesito oír, es como si una fuerza me abrazara para decirme “estás a salvo, ya sabes lo que debes hacer“. 

Voy a hacerle caso y a crear mi ‘ojo’ del ciclón. El día va a seguir su inercia, no puedo hacer que la tormenta desaparezca luchando y desgastándome con ella así que voy a intentar cambiar la perspectiva y ver su belleza, dejar que pase lo que tenga que pasar. Aceptaré lo que me encuentre cuando termine y entonces, comenzaré a construir mejorando lo anterior. Cada vez que algo desaparece, algo positivo ocupa su lugar.

Namasthé amigos. Feliz fin de semana.

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3 comments

  1. Wow. La cantidad de sabiduría que atesora este artículo.
    MJ dudo mucho que estés en el mismo punto una y otra vez, repitiendo patrón. Reconoces muchas cosas del patrón, si, pero si te das cuenta, tu aprendizaje te está enseñando a verlo, y a actuar con otras herramientas ante el. Incluso ese patrón ya no aparece con la misma frecuencia. Yo veo muchos cambios. Y si querida amiga, hay que amar el proceso por mucho que duela o sea difícil, en cuanto lo dejas ser… pierde fuerza y desaparece. Algo te está queriendo decir, escúchate. Quizá se resista a irse del todo, o quiera que le ames antes de hacerlo, deja que suceda, que esté ahí. Sigue aprendiendo de el.
    Cada vez que lo experimentes te traerá sabiduría reforzada. O no recuerdas que las más maravillosas luces surgen después de los periodos más oscuros?. Así es siempre.
    Si, claro que conocemos la teoría, pero se nos olvida confiar y aceptar que no controlamos lo que tiene que suceder. Que fácil es amar lo bueno de nosotros. Dejemos que suceda también lo que “creemos” no bueno en nosotros, sintiéndolo, abrazándolo; sin sufrimiento añadido de nuestra mente. Esos procesos, cuando ya han pasado (todo es impermanente) nos muestran después cuanto hemos crecido y tenemos para agradecer.
    La tristeza no es mala… te conecta…
    Que quiero mi pequeña gran amiga <3

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