El drama que le ponemos a la vida

El drama que ponemos en nuestra vida

A veces tenemos épocas convulsas que tienen la intensidad de drama justo para que nos desbaraten la rutina. Si un español de los 60 nos viera por el agujero de una cerradura ahora me diría que no tenemos aguante ninguno y alzaría su puño al cielo sobre algún tema clamando justicia…

Hace un mes que no escribo y ya en el último artículo expongo un poco los motivos. No pasa nada. Hay personas que los cambios los llevan como si navegaran en un barco y otras personas nos hundimos a pesar de estar sobre él totalmente a salvo. Mi caso no es tan exagerado pero valga para expresar que no siempre se tienen las ganas o la inspiración para escribir algo de valor. Este es mi caso estas últimas semanas. No es ‘miedo al post en blanco’, es la falta de ganas de escribir por desánimo.

Hace algún tiempo escribía sobre dejar que el universo lleve el control pero todos sabemos que no siempre es fácil. Mientras no sintamos cómo Dios ahoga no nos ponemos nerviosos y nos decimos “vale, no es la situación que me gustaría pero puedo llevarla” y ahí seguimos sin perder de vista todo lo que nos sucede hasta que de tanto poner atención en ello nos hace, llegado un día, ver de frente al miedo que hemos ido construyendo dentro nuestro y decimos “¡mierda! ¡Ya me ha vuelto a pasar!

Llevo un mes sin ánimo para escribir porque pienso que tanto a mí como a vosotros os gusta de leer artículos inspiradores pero hoy he decidido que los malos días también pueden ser inspiradores. ¿Por qué no voy a expresar mi preocupación? No pretendo hacerla más presente sino extraerla de mi mente para que pierda fuerza y poder centrarme en otras cuestiones que considero más importantes. La mayoría de bloguers que conozco escriben siempre en positivo pero los que más admiro también escriben sobre sus días malos ¿por qué no iba a hacerlo yo si es ‘lo que me pide el cuerpo’?

Y aquí estoy, escribiendo sobre el drama que le pongo a mi vida. Y siendo consciente que esto nos pasa a la mayoría me pregunto ¿qué sentido tiene? ¿acaso por tener mi mente constantemente pre-ocupada va a cambiar la situación? si estoy destinada al éxito, a la supervivencia o a estar arruinada ¿acaso dar vueltas a las exigencias que le pongo a la vida van a cambiar el resultado?

Lo cierto es que mis pensamientos ponen más tensión al día a día y hoy, que he recibido una noticia preocupante de una persona muy querida, me han hecho pensar ¿por qué voy a esperar a tener un día bueno para escribir? El yoga también implica observarme con distancia en estos momentos, también implica desapego al apego de estar en crisis, también implica llegar al centro de mi Ser en medio de la tormenta, también implica ver con objetividad y aceptación la experiencia de vida de aquellos que me importan y simplemente ofrecerme si me necesitan. No voy a interferir, ni en las circunstancias de mi vida que no controlo ni mucho menos en las de las vidas ajenas. No por enfurecerme o preocuparme más voy a mejorar su experiencia de vida de modo que ¿qué sentido tiene?

El drama que le ponemos a la vida nos hace aferrarnos más al resultado, a nuestras expectativas de lo que debería ser todo nuestro mundo. El drama nos hace ser irresponsables y tomar decisiones pensando que tenemos el control de la situación cuando nunca podremos tenerla… el drama es consecuencia de una decisión que hemos tomado en base al ego y como tal, tanto el proceso como las consecuencias implican sufrimiento innecesario.

Cuando dejamos que lo que suceda, si no está a nuestro alcance solucionarlo, suceda sin más, estamos aceptando que no es nuestra responsabilidad liberando nuestro sistema nervioso de las consecuencias físicas que tal situación implica. Aceptamos que nos supera y nos rendimos, el cuerpo sana, la mente deja de pensar tanto y de repente somos capaces de ver oportunidades, soluciones, posibilidades… nos vienen ideas y posibilidades nuevas, dejamos de juzgarnos y nos permitimos fluir con la vida. Puede que lo que vivamos no sea lo más placentero y seguro del mundo pero si siempre fuera así qué aventura más pobre estaríamos viviendo ¿no os parece?

Intentad prescindir del drama, de las prisas, de los “debo de...”, “tengo que…”,”necesito…” y hagamos del yoga nuestro mantra diario. Todo es como debe ser, todo está bien en tu mundo, lo aceptas y te permites fluir sin drama en tu vida, abriéndote a lo que vayas a recibir con los brazos abiertos y confiando en que lo que te suceda será lo mejor que pueda sucederte.

Estoy en yoga con la vida y la vida está en yoga conmigo. Namasthe.

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1 comment

  1. Maravilloso! Tremendas tus reflexiones, muy sensatas y tan propias como ajenas que generan una mirada más aguada y certera de las emociones y los actos.
    Gracias por compartir tu experiencia.Un lujo!
    Nadaste!

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