Fin de etapa e inicio de una nueva

Fin de etapa e inicio de una nueva

En pocos días vuelvo a Alicante y he de admitir que tengo muchas ganas. Ayer le decía a una amiga que siento que llegué teniendo un buen comienzo y que me voy sintiendo que cierro etapa. Por en medio he tenido momentos buenos y momentos malos pero ninguno ha evitado que tenga esta última sensación. También siento que no será la última vez que vuelva a Madrid, algo me dice que tengo muchas cosas que hacer todavía aquí.

Una etapa necesaria

Mi año en Alcobendas ha sido especial y diferente a lo que me esperaba de Madrid. Pensaba que venía a ‘la hiperactividad’ y ha sido todo lo contrario (cosa que he terminando agradeciendo mucho), al principio me extrañaba que la gente fuera amable pero poco ‘animales sociales’. En Alicante, a los nuevos compañeros no tardábamos más de dos semanas en sacarlos de copas o invitarlos a comer. Aquí tuvieron que pasar meses antes de que alguien del trabajo me preguntara si quería ir a tomar algo con ellos. No me he sentido del todo integrada pero tampoco me han hecho sentir mal, todo el mundo se ha portado muy bien conmigo y esto ha sido la segunda sorpresa: el equilibrio. La gente de Alcobendas sonríe mucho, es muy amable y tranquila y he descubierto, con el tiempo, que me han dado justo lo que necesitaba.

En Alicante he tenido una vida muy intensa. Di charlas, clases, trabajé en mi estudio de diseño, asistí y organicé eventos, escribí… siempre he sido muy activa pero llegó un día en que me sentí agotada y necesité parar. Me fui de Alicante buscando escapar de lo que yo misma había creado, buscando lo que finalmente este lugar me aportó: paz. No puedo estar más agradecida.

Y mi práctica de yoga también pasó por etapas. A veces el desconocimiento a qué hacer después o la falta de progreso visible me bloqueaba y dejaba de practicar unos días, a veces lo provocaba la baja energía de algunas personas de mi alrededor. Pero he de admitir que he practicado más que nunca aportándome coherencia y estabilidad a mi vida. El yoga me ayuda a recargar pilas y sentir que el mundo no es malo, que somos nosotros los que lo “pintamos” malo y tenemos la capacidad de verlo azul o negro tomando la elección adecuada cada mañana.

Este año ha sido necesario porque me ha permitido un margen para encontrarme. Creo que he empezado un camino que recomendaría iniciar a todos y que seguramente repetiré. Pasar tiempo sola acompañada por mí misma me dio la oportunidad de observarme, de ser feliz con menos, de encontrar en el silencio de las mañanas el placer de la meditación, de sentir felicidad con los pequeños detalles o soltar mi necesidad de estar activa, sentirme ocupada o tener cosas que hacer. Este año me ha regalado una de las lecciones más grandes que hasta ahora he recibido: puedo sentir felicidad con la quietud y la observación sin necesidad de opinar, juzgar, criticar o cuestionar todo. He aprendido a observar lo que me rodea sin emitir juicio, entender que lo que veo, toco y oigo es circunstancial, no forma parte de mi pero me permite experimentar y aprender, sin un propósito determinado. He aprendido a darle valor a las personas diferentes a mí (cada “mala o buena persona” ha sido un gran maestro), he aprendido a experimentar con desapego, a no necesitar la aceptación de los que me rodean y he recuperado mucha autoestima y seguridad. 

Una despedida con amor

Y me voy muy agradecida a todo el mundo. A mi compañera de piso con sus interminables y apasionadas conversaciones sobre política, sociedad o música que ponían al límite mi capacidad de absorción de información y me enseñó a ver debajo de cada crítica a una persona que sólo busca justicia en el mundo y la autenticidad de las personas. A mi jefa en la agencia que con su diplomacia y protocolo me ayudó a comprender que la única persona a la que debo de agradar soy yo misma. A mis compañeros de trabajo, que con su sana indiferencia me dieron el espacio y el tiempo que mi alma necesitaba. A Rosa, la mujer que venía a limpiar la oficina todos los días, es la persona más buena que he conocido (a parte de mi madre y mi chico), un ángel que iluminaba con su mirada y su sonrisa nada más entrar en la agencia y que aporta a la oficina el aire familiar que necesita. Hablando de familia, a la Cafetería Mily (Salones Mily), por ser mi familia aquí y aceptarme cada día a mí y a mi ordenador con los brazos abiertos y mucho cariño. Pasar tantas horas con ellos ha hecho que sean lo único por lo que tengo algo de pena al irme. Les he cogido mucho aprecio y es que se lo merecen, no sólo se han portado bien conmigo es que sus abrazos, besos y dulces han sido siempre un regalo, nunca me he sentido sola gracias a ellos. A Luis y su mujer de la tienda de productos indios Artesanía de la India de la Avenida de la Libertad, por ser tan majos que he sentido tener amigos aquí gracias a ellos. A Úrsula, La Sonrisa de la academia de inglés English Link School a la que asistí algunos meses enfrente de la tienda de Luis. Hablar con ella era como tener otra amiga más. Y a Alcobendas por tener los parques más bonitos que he visto nunca (Arroyo de la Vega y Parque Cataluña) y cuidar tanto a sus ciudadanos y calles. De verdad que estoy muy agradecida con todos y todo aquí y espero poder volver algún día.

Abriendo mis brazos a lo que vendrá

Vuelvo a Alicante con nuevas y valiosísimas experiencias de vida que sé que van a hacerme ver a la ciudad y su gente de otra manera. Vuelvo a Alicante con otra actitud, sabiendo que me aceptará cada vez que vuelva, porque este año fuera de sus lindes no va a ser el único, habrán más años en otras ciudades pues la vida se compone de momentos y ya sabéis que a mi me inspira la novedad.

No sé cuándo será, pero espero poder contárosla en Bright Girl con el mismo sentimiento de agradecimiento y de plenitud, desde un lugar como donde estoy escribiendo ahora este artículo (Cafetería Mily) que siendo sincera, me han ayudado a cumplir uno de mis sueños: poder disfrutar en un lugar especial de la lectura y la escritura, con un buenísimo croissant con café o té, al estilo más cosmopolita que podáis ver en cualquier foto de Pinterest 🙂

Namasté amigos.

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