La magia de los batidos verdes

La magia de los batidos verdes

Yo siempre he tenido facilidad en coger peso. Lo he llevado a raya a través de ejercicio moderado y dietas varias pero nada comparado a los batidos verdes crudos. Hace poco más de un par de años tropecé con un artículo (no lo he encontrado, disculpadme) sobre esta forma de comer los alimentos que destacaba su alto poder alcalino, su cantidad de enzimas digestivas, sus propiedades mineralizantes y su beneficio a la hora de perder o mantener el peso. 

La magia de los batidos verdes

Buscando más información al respecto encontré el libro “La dieta de los batidos verdes crudos” de Carlos de Vilanova y decidí comenzar a familiarizarme con los batidos. Empecé por aprender a gestionar las cantidades (al principio me pasaba de verduras y algún que otro batido tuve que tirarlo o cocerlo para hacer crema de verduras porque estaba incomible) y luego el horario. Escuchar qué era lo pedía mi cuerpo fue clave en esto. Cuando sentía ganas de dulce utilizaba más manzana, pera, dátiles o plátano; cuando sentía ganas de salado, ponía agua de mar a las verduras; cuando sentía ganas de algo fresco, ponía limón o jengibre… al final uno se va enseñando a si mismo porque no te apetece lo mismo en verano que en inverno y a veces los batidos no ayudan a saciar las apetencias. Escúchate y decide sin presión por alcanzar un objetivo concreto. Puede que quieras estar a dieta pero si el cuerpo te pide energía, ¡dásela!

Con este libro también aprendí a combinar los vegetales. Algunos tienen sabores muy fuertes y necesitan de neutralizadores como la manzana o el plátano, otros necesitan de sabores de apoyo como dátiles o pasas, otros necesitan de textura o untuosidad para hacer más sabroso el batido como el que dan las semillas chía, las almendras, pipas de girasol o el sésamo. Aquí te diría que probaras combinando pocos ingredientes para ir añadiendo nuevos poco a poco y así ir aprendiendo a detectar las combinaciones que más te gusten y mejor vayan a tu cuerpo. La norma es “si no te gusta, no será bueno para ti”, los sentidos del gusto y el olor son claves, a través de ellos el cuerpo nos manda mensajes de “esto es adecuado” o “esto no es adecuado” en ese momento.

Cuando pasaron pocos días yo ya estaba encantada con este tipo de alimentación y como era verano siempre me apetecían. Durante varias semanas los incorporé a mi alimentación sustituyendo desayuno y comida por batidos. Entre horas comía fruta y yogures y cenaba un plato pequeño de hidratos y proteínas vegetales para compensar. En tres semanas perdí 5 kilos (casi todo de agua y grasa pero también algo de masa muscular, compénsalo tomando unas 6 u 8 almendras o nueces en la merienda y cena) y en un mes y medio había perdido 7. ¡Me encontraba enérgica, no pasaba hambre y era mágico!

Los tiempos de digestión son importantes tenerlos en cuenta. Una pieza de fruta tarda 30 minutos en digerirse, un zumo verde licuado tarda lo mismo, un batido (con la pulpa y fibra de sus componentes) tarda aproximadamente una hora, un filete cerca de 5 horas de digestión… ¿entiendes por qué hay que tener alimentos cerca? con los batidos las digestiones se hacen más ligeras y hay que reforzar con más ingestas a lo largo del día. Ojo, no tendría sentido tomar batidos y entre batidos zamparse un donut. Los batidos ayudan a limpiar el organismo de toxinas (tanto propias como de la alimentación que tenemos), si tomas batidos pero mantienes la ingesta de “alimentos tóxicos” de poco te servirá, tan sólo disfrutarás del sabor, poco más.

La comida es combustible

Sé coherente con esta decisión si es que la tomas. Puedes decidir incorporarlos sólo en los desayunos o sólo en las cenas, puedes decidir hacer una dieta de choque y tomar sólo batidos y licuados durante una semana, pero debes ser consecuente, estás invitando al cuerpo a limpiarse, es una máquina perfecta porque está constantemente esforzándose en mantener la estabilidad saludable de tu cuerpo. Confiar en que esto va a ser siempre así es un error porque ya sabemos dónde terminaremos todos tras pasar los años así que hay que crear hábito saludable. No vale con hacer una dieta puntualmente porque todo vuelve a su lugar por inercia, si tienes malos hábitos alimenticios implementar los batidos será algo difícil para ti y en cuanto llegues a tu objetivo de perder 5 kilos, volverás a tus malas rutinas y tarde o temprano volverás a recuperar esos 5 kilos. Debes cambiar tu forma de ver la comida. Está genial que la consideres un placer pero ante todo debes considerarla un recurso. Es uno de los tres que tu cuerpo necesita para funcionar. El primero es el aire, el segundo es el agua y el tercero, la comida. Recuerda, la comida es un combustible no un objeto de placer.

Dicho esto permitidme que recalque un tema -creo- importante. Es mi opinión pero creo que comer siempre batidos tampoco es correcto, hay que tener un equilibrio. Sé que hay personas que sólo comiendo frutas están perfectamente (frutívoros) pero que a otros les sea beneficioso no implica que lo sea para ti. Escucha a tu cuerpo, acude al nutricionista, hazte pruebas de alergias… si notas cualquier malestar ten a un experto cerca para preguntarle.

Carlos de Vilanova también advierte  que no debemos olvidar tomar entre un 35-40% de calorías procedentes de grasas como olivas, aguacates, mantequilla orgánica, aceite de coco, pescado… si quieres redoblar tu salud y no congestionar el hígado por falta de grasas, tomar grasas suficientes lo activa y aumenta el ritmo metabólico e impide acumulación que es una forma de encapsular toxinas y que da lugar al sobrepeso. Es al revés de lo que dicen todas las dietas bajas en grasas pero, según este autor, son un mito falso: la grasa es imprescindible para tener salud y no aumentar de peso, y este mito ha provocado la actual epidemia de sobrepeso y exceso de colesterol, lo cual es muy rentable para algunos sectores que venden estatinas y productos milagro para bajar el consumo de calorías.

Sólo por argumentarte un poco mi punto de vista, cuando realicé aquella dieta en la que perdí 7 kilos todavía no sabía sobre la importancia de masticar la comida. Cuando tomamos batidos el alimento pasa directamente al estómago sin la intervención de la saliva y esta es clave en todo el proceso digestivo pues contiene una amilasa llamada ptialina que desdobla el almidón y al glucógeno hasta el estado de maltosa, básicamente descompone los hidratos de carbono en unidades más pequeñas y azúcares simples que son utilizados por las bacterias para alimentarse y producir ácidos y la saliva regula el pH de la boca evitando su desarrollo. Si hubiera mantenido aquella dieta por mucho más tiempo seguramente hubiera sufrido algún problema de salud.

La magia de los batidos verdes

Concluyendo, tomad batidos por el gusto de tomarlos pero con conciencia, tomando la decisión firme de sustituir alguna de vuestras comidas para ayudar a vuestro organismo en los procesos digestivos, en las limpiezas hepáticas, en las pérdidas de peso… implementadlos como hábito a vuestra rutina sin forzar, sin tomarlos “por obligación”, dejad el café poco a poco y sustituidlo por té, dejad de tomar gintónics los fines de semana para pasar a una copa de vino, reducid vuestros cigarrillos diarios poco a poco hasta incluso abandonarlo, haced caminatas diariamente (30 minutos son suficientes) y saboread los olores que irán surgiendo poco a poco con más intensidad, así podréis disfrutar de los batidos y sin daros cuenta y, en cuestión de una semana o menos, estaréis notando los efectos en vuestro cuerpo. Os sentiréis más energéticos, seguramente ya no necesitaréis el café para manteneros despejados, seréis más creativos, vuestras digestiones serán más rápidas y ligeras, sentiréis más fuerza en vuestros músculos y los días serán más llevaderos porque sentiréis más alegría.

Todo está relacionado. Un cuerpo sano pide actividad, un cuerpo enfermo pide reposo. Comenzar a tomar un batido al día y ¡a repartir alegría al mundo!

Namasthe.

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