MI HISTORIA

María José Castañer es una diseñadora reconvertida a project manager, una vegana-macrobiótica y practicante de yoga. Nací en Alcoy, viví 15 años en Alicante, uno en Alcobendas (Madrid) y en octubre del 2016 volví a Alicante. Si yo fuera mi madre, diría de mi que soy una inconformista y con razón porque con cuatro décadas bajo mis pies creo que nunca he estado conforme con nada por mucho tiempo.

A los 8 años me escapé de casa de madrugada para vender unos dibujos que hice a rotulador durante dos semanas tras escuchar a mis padres conversar sobre algún problemilla económico que estábamos pasando. No sé de dónde saqué la idea, nadie me enseñó (que yo recuerde) a cambiar cosas por dinero, ni el valor del dinero, ni que existía una transacción llamada “vender”… pero ahí tuve mi primera atrevida aventura. Duró unas horas, hasta que me encontraron en pleno centro de la ciudad, con mi trabajo “expuesto” a la espera de aquellos compradores que desearían pagar por mis dibujos, “son muy buenos” pensaba yo, aunque ahora los recuerdo y eran, lógicamente, infantiles 🙂

A los 14 o 15 años decidí que de mayor quería ser diseñadora de interiores o responsable de algún estudio de arquitectura. Estudié una especialidad y una carrera de diseño y trabajé en ese sector durante muchos años. En el 2009 me di cuenta que se me daba bien hablar con los clientes y dejé de diseñar para gestionar cuentas. En el 2013 descubrí que mi forma de hacer las cosas era muy parecida a la que tenía un project manager así que me formé para profesionalizarme en ello. Cambios, cambios, cambios…

En mayo del 2002 sufrí un accidente de tráfico que, aunque no fue grave, me motivó a meditar (desde entonces casi cada día le dedico una hora por las mañanas). En el verano del 2015 descubrí el yoga. Siempre pensé que era para personas muy diferentes a mi pero un par de malas experiencias laborales me motivó a probarlo y fue el mejor regalo que me ha hecho la vida estos últimos años. Desde entonces he intentado aprender y acercarme más a lo que lo rodea (filosofía ayúrveda, macrobiótica, mindfulness, hatha yoga, pranayamas, induísmo, taoísmo, etc) y siento que he encontrado un eslabón perdido que andaba buscando sin ser consciente.

Tras un tiempo practicando yoga, he decidido un nuevo cambio, en el que el bienestar físico y mental adquiere mayor protagonismo que dirigir un equipo de personas, una empresa o ganar mucho dinero. Voy a formarme como profesora de yoga. La razón es sencilla, ¿de qué nos sirve el dinero si no tenemos salud para disfrutarlo? ¿de qué me sirve dirigir y tener una intensa vida laboral si luego no tengo tiempo para disfrutar sus frutos? Ya no me interesa correr para llegar antes y más arriba, es una carrera sin fin que agota porque nunca llegas a las expectativas de nadie. Quiero sentirme libre, divertirme, amar la vida, tener salud para poder hacerlo y enseñar a otros a liberarse de sus particulares carreras para amar lo que les rodea y a sí mismos sin condiciones, sin exigencias, sin listones ni expectativas.

El nombre ‘Bright Girl‘ me recuerda que mi propósito (“hacer brillar a los demás“) no podrá cumplirse sin ser la inspiración que impulse a las personas a actuar por sí mismos para brillar atrayendo cosas buenas a sus vidas. Por eso este blog no habla de la mujer project manager ni de la diseñadora, habla de la yogi y del camino que ha emprendido en el estudio del yoga, la alimentación y la meditación. ‘Bright Girl‘ también me ayudará a recordar que puedo (podemos) brillar haciendo cualquier cosa siempre y cuando me entusiasme y que si algo apaga mi luz, es momento de cambiar de nuevo.

Gracias por estar ahí. Namasté.

PD: si queréis ver a la project manager, podéis visitar mi antigua web y si queréis decirme algo rellenad el siguiente formulario. Estaré encantada de contestar al igual que lo estoy cuando me contestan a mí 🙂