Presta atención a lo que comes

Me considero una persona risueña y pacífica. Cuando algo afecta mi estado físico o lo empeora, ese carácter mengua, aparecen la frustración, el enfado y la tristeza. Ese estado no es mi estado natural y saber lo que lo provoca es prioritario para mi para superarlo cuanto antes y volver a mi estado natural. Cuando mi espíritu está en paz y se siente pleno atraigo hacia mi vida personas y acontecimientos saludables, prósperos, alegres y pacíficos. Cuando mi espíritu está alterado, triste o apático, atraigo hacia mi vida más de lo mismo por lo tanto, es INDISPENSABLE mantener ese templo saludable, por el bien de mi presente y mi futuro.

Todo está relacionado. Todo es energía que vibra a frecuencias determinadas y atraen más energía de su misma condición. Si estoy triste, atraigo personas y acontecimientos tristes. Lo mismo si estoy estresada, preocupada, enfadada o alegre, positiva, eufórica…. Encontrar el equilibrio emocional pasa por prestar atención a tres aspectos principales: el cuerpo, la mente y el espíritu.

Todo lo que afecta al cuerpo está en el plano físico: lo que comemos, la ropa, maquillaje y perfumes que usamos, las personas que nos rodean, los acontecimientos que vivimos nosotros o las personas que apreciamos, lo que tocamos…todo aquello que perciban nuestros sentidos.

Todo lo que afecta a nuestra mente está en el plano consciente: lo que pensamos, lo que interpretamos, lo que visualizamos… todo aquello que interiorizamos y archivamos como experiencia.

Todo lo que afecta a nuestro espíritu está en el plano subconsciente: lo que sentimos y exteriorizamos, todo aquello que nos hace ver la vida como un teatro y sentirnos a salvo o desprotegidos y totalmente vulnerables ante cualquier cosa que acontezca en nuestra vida.

Para mi la comida no es sólo un disfrute, es un camino para llegar a tener la felicidad en otras áreas de mi existencia. Elegir los ingredientes adecuados (ecológicos, locales, de temporada), prestar atención plena al momento de su preparación, elegir las especias adecuadas a mi estado actual de salud y que combinen con los alimentos que he decidido cocinar, masticar con detenimiento y saborear sus matices agradeciendo poder comer ese manjar, dedicar el tiempo y la atención adecuada al acto de comer sin que interfieran distracciones externas como la TV, evitar un ambiente con tabaco y/o mucho ruido o conversaciones airosas o demasiado animadas… todo es un reflejo de mi respeto y amor a mi misma, es un ritual, es mindfulness, cada minuto es una oportunidad para amarme y esto provoca FELICIDAD, que se refleja en mi trato con los demás ofreciendo alegría a su existencia. Es una cadena de consecuencias que me ha reportado mucha satisfacción, de modo que puedo afirmar que una comida adecuada aumenta las vibraciones de lo que me rodea, empezando por mi propio templo. Por eso prefiero cocinar yo a comer lo que cocinen otras personas 🙂

La comida forma parte de mi filosofía de vida y mi templo me devuelve salud cuando le presto su merecida atención. Y vosotros, ¿comenzaréis a prestar más atención a lo que coméis y cocináis?

Namasté amigos.

Tal vez quieras leer ahora lo que te propongo aquí:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.