Termina el año 9 (2016) y comienza el 1 (2017)

2017, el año de la renovación

A tan sólo un día para terminar este año 2016 e iniciar el 2017 hago balance de lo que he vivido y creo que ha sido memorable. De hecho, estoy segura que lo habrá sido para todos vosotros no por la desaparición de varios artistas queridos y admirados sino porque, a nivel individual, este 2016 habrá sido algo intenso ¿a qué si?

¿Preparados para el 2017?

Según algunas ramas de pensamiento, el 2016 representa al número 9 (2+0+1+6 = 9), fin de ciclo y turbulento. Mientras que el 2017 representa al 1 (2+0+1+7 = 10 / 1+0 = 1), año de inicios, de proyectos, de energías renovadas, de ganas de cambios.

En estas fechas solemos escuchar muchas predicciones y muchos buenos deseos de muchas culturas y/o ramas de pensamiento. Yo estoy sumergiéndome en la cultura hinduísta que afirma que no empieza el 1 de enero, como todos pensamos, sino que lo hace en el solsticio de invierno, el 21 de diciembre, cuando comienza el invierno ¿y por qué? porque el sol ha terminado su ciclo descendente y comienza el ascendente. Los días poco a poco son más largos y su energía es más abundante. Por eso los últimos días del año estamos más eufóricos, más animados, sentimos que se termina (o ha terminado) un ciclo y tenemos ganas Y ENERGÍA para el siguiente. 

Mi año 9 lo inicié con la tremenda convicción de que sería el año del amor para mí, y así ha sido. No del amor que todos estáis pensando (romántico, pasional, casadero, etc) sino el de la belleza, el amor espiritual, el amor propio, el interno… me ha llenado en prácticamente todos los instantes del año. Sólo recuerdo un día, a inicios del pasado verano, que me sentí tan “abandonada” por el universo que tuve que tener una conversación con mi madre para percibir algo de sentido a lo que estaba viviendo con un cliente.

Este año ha sido un regalo porque he crecido espiritualmente, he podido pensar en aquello que me inspira, he disfrutado de espacio y tiempo, me aprendido a respetarme más y he recuperado casi la totalidad de una autoestima derrumbada por antiguas experiencias.

2017, el año de la renovación.

El 2017 es el año de los inicios de proyectos, de las inversiones, de los “dejadme a mí que yo puedo“, de los vasos medio llenos y de los barcos echados al mar – parece hecho a mi medida jaja 😀 -. Este año, un nuevo trabajo y yo nos encontraremos para crecer juntos, mejoraré mi estado físico, llegaré a ser una atleta yogini y daré clases, estaré rodeada de gente que me aprecia y respeta y me sentiré realizada al poder ayudar a mi comunidad, mejorar mi entorno. Nada más pensarlo me emociona, siento una enorme gratitud por poder tener tan sólo la posibilidad frente a mis ojos. Percibo esa abundancia en cada petición de ayuda que recibo, en cada día que empiezo, en cada abrazo que recibo o en cada euro que fluye por mis manos.

¿Y vosotros? ¿Sentís la energía? ¿Qué sentís que os sucederá el próximo año? 
Feliz año nuevo a todos. Namaste amigos.

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