Estoy en periodo de ayuno intermitente voluntario desde hace una semana —hacía 3 años que no lo practicaba— y, curiosamente, me estoy sintiendo muy cómoda incluso haciendo ayunos de 20 horas. Me salto las meriendas y las cenas y no me entra el hambre hasta pasadas las 10 o las 11 de la mañana siguiente.

Una limpieza holística

Los primeros efectos terapéuticos ya pude sentirlos al tercer día y, entre todos, destaco dos: la piel más fina y la mente más calmada. Lo de la piel fina y suave no me resulta nada nuevo pero me llama la atención el temperamento tan calmado que tengo. Mi tendencia habitual es estar nerviosa, inquieta, no poder dormir del tirón y tener cierto nivel de exigencia en lo que tenga entre manos pero esta vez no.

Esta nueva experiencia me recuerda que los ayunos son una de las prácticas ayurvédicas de limpieza cuando se ha de afrontar un proceso de «vuelta al equilibrio». Se busca limpiar el organismo de toxinas («ama«) lo más rápido posible, tanto químicas como mentales.

Cuando sufrimos de ansiedad o tristeza —dos emociones extremas que padecemos cuando nuestra mente está demasiado inquieta y nos es prácticamente imposible estar presentes— fabricamos sin fin pensamientos negativos, juicios y preocupaciones. Y el ayuno permite al cuerpo deshacerse no solo de esa tendencia sino darle al botón de reset mental con menor resistencia. Si habías perdido el hábito de meditar, te resultará fácil volver. Si necesitabas poner foco en algo que tenias entre manos, te será fácil concentrarte. Si necesitabas tomar acción y dejar de procrastinar, te será más fácil ponerte manos a la obra para ser resolutivo.

Un reset funcional

A nivel emocional, la decisión de ayunar es una declaración de intenciones. Es decirle a tus células que las amas, por encima de su estado actual, por encima de sus males y limitaciones. Es decretar a nivel de subconsciente que no necesitas la protección de la madre, que eres autosuficiente para sostenerte y cuidarte. Es una autoafirmación de tu valía y determinación. Es una escucha activa para descubrir que cuando sientes hambre en realidad es que solo estás inquieto, asustado, deseando demostrar algo o esconderte de algo o alguien y, te das la respuesta que realmente necesitas: «puedes con ello y sabes que te ayudará a funcionar mejor, no necesitas comer, solo son nervios.» … Y sucede la magia, esa frase, enunciada desde la comprensión y la paciencia, apaga la falsa sensación de hambre y surge el empoderamiento positivo. De repente estás bien, desaparecen los nervios y puedes tomar una infusión sin azucarar con mucha autoestima de ingrediente principal. Recuerdas que esto lo estás practicando por tu propio bien, para que el cuerpo reinicie sus sistemas y se ponga a cero.

Y el ayuno, al igual que cualquier proceso, pasa por varias fases que, cuando sabes que suceden, te sirven como chivatos para pillar al ladrón y decirle «¡ah! ahora estoy en estado de xxxxx. Genial, puedo con esto. No solo utilizo mis reservas de combustible sino que permito al cuerpo consumir las toxinas como combustible. Estoy ayudando a mis órganos a que funcionen mejor. Todo esta yendo bien.«

Hay algunos recursos para realizar los ayunos intermitentes con seguridad pero, en primer lugar, debes consultar a tu médico si tú podrías realizarlos pues no todo el mundo debería o puede. Aquellas personas que estén en fase de crecimiento no deberían realizar ayunos. Tampoco las personas muy mayores, muy débiles o mujeres embarazadas. En caso de enfermedad debemos ayunar mientras no tengamos verdaderas ganas de comer.

Yo me encuentro bien, no tengo enfermedades crónicas ni debilidad muscular, practico deporte no intenso con frecuencia y medito así que podría practicar un mes de ayuno intermitente 3 o 4 veces al año.

¿Cómo lo hago?

Personalmente utilizo dos recursos: una aplicación de móvil de pago que me organiza planes de ayuno y me mantiene atenta al proceso y a mis necesidades y un aceite esencial de Limón que me libera de patrones inconscientes —sentimiento de miedo al futuro, inseguridad, vacío existencial y falta de reconocimiento de los seres queridos— que me generaron acumulación de grasas y toxinas —físicas y mentales— este pasado 2021 y me ayuda a abrir el corazón a la alegría y la esperanza.

La app se llama Ayuno Intermitente – Ayunas y el aceite esencial que utilizo es el de Limón de Young Living que compro con descuento gracias a ser distribuidora de sus aceites.

Si quieres saber más sobre alguno de los recursos que menciono, envíame un email y te cuento.

Namaste lectores.

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