Me libero de todo pensamiento negativo. La vida es alegría.

Así me ha despertado hoy mi aplicación sobre numerología que tengo instalada en el móvil, y estoy tan alineada en este momento con esta afirmación que reafirma mi aprendizaje personal de estos últimos meses.

Desde que inicié mi transformación personal hace escasos 7 años han pasado tantas cosas y tan reveladoras que alucino cada vez que miro atrás. Realmente todo el proceso se inició antes, sin darme cuenta, a mis 26 o 27 años aproximadamente, cuando conocí a mi pareja, un yogui con tremendo potencial. Fue mi guía durante años, con su paciencia aprendí a escucharme y darme espacio, me enseñó a empoderarme y a no tener miedo a mirar hacia mi interior, poco a poco.

Pero fue a los 36 años cuando algo hizo “click” en mi, cuando clamé al cielo que dejara de apretar porque iba a reventarme por dentro, que no le permitía seguir ahogándome. En ese momento sentí que debía hacerme responsable de mi misma, entendí que no había un Dios que ahogara sino un Yo que no tomaba acción hacia la dirección correcta. Y ahí, justo en ese instante me elegí, yo debía ser la persona más importante, no necesitaba guías sino escucharme y priorizarme.

En estos 7 años de trabajo conmigo misma he desvelado mi verdadero potencial, me he alineado con ello y, aunque sigo en el proceso de des-cubrimiento y re-conocimiento, me he acostumbrado a entregar lo que tengo dentro. En formatos diferentes, con escalas y paquetes diferentes. Pero creo que lo más importante ha sido ser consciente de que yo creo mi propia realidad a niveles que nunca hubiera imaginado.

Y como yo, el resto de individuos también son creadores aunque pocos son conscientes de ello.

Los pensamientos son la herramienta

Las cosas se crean dos veces me dijo mi pareja hace mucho tiempo y aquello tenía lógica pero hasta hace poco no le había encontrado el sentido en su profundidad. Tuvo que haber alguien que imaginara una luz prendida al dar a un interruptor para que hoy tengamos luz en casa. Tuviste que desear saborear un café para acabar teniendo una taza de café entre tus manos… todo es un pensamiento antes de ocurrir realmente.

Los pensamientos conforman nuestras creencias. Nuestras creencias conforman nuestros hábitos. Nuestros hábitos crean nuestra realidad.

Marisa Peer basa sus terapias transformacionales en esta premisa. En el hinduismo, Patanjali ya definió que nuestro sufrimiento proviene del caos de nuestra mente. ¿Y si aprendiéramos a silenciarla para poder ver más allá de nuestro caos mental?¿y si pudiéramos crear un puente entre nuestros deseos y nuestra consciencia hasta nuestros verdaderos propósitos de vida y nuestra subconsciencia?

Es nuestro subconsciente el que realmente está construyendo nuestra realidad pero tenemos tanta verborrea mental que es difícil conectar con él. Necesitamos hábitos, guías, constancia… pero sobre todo confianza porque el proceso va a tener un gran terrorista: nuestra propia mente. Tan acostumbrada a provocarnos confusión y dispersión, no dejará que la dejes a un lado, seguirá produciendo ruido, distrayéndote de tu intención de silenciarla. Y habrá días en que será imposible meditar, en que pareciera que el universo te pone todas las distracciones posibles por delante de tu objetivo. Te revelo un truco: respira.

¿Sabías que la respiración está directamente relacionada con tu sistema nervioso? ¿que tu sistema nervioso tiene ciclos como todo en la vida y que tiende a estar estresado porque tu mente lo estresa?

La forma de relajar al sistema nervioso y que tus pensamientos bajen de ritmo lo suficiente como para conectar con tu subconsciente es enfocarte en tu respiración. Cuando tu atención está en tu respiración, fuerzas a tu mente a estar en el presente, sólo ahí tienes el poder de cambiar tus pensamientos, solo ahí se silencia porque no es su lugar habitual. ¡Aprovecha!

Mientras tu mente te mantenga distraído en el pasado (produciendo melancolía) o en el futuro (produciendo ansiedad) no te tiene en el único lugar donde puedes cambiar tu futuro y soltarte de pasado: el presente. Y es la respiración la que te lleva a ese lugar.

Cuando estás viviendo el presente solo hay paz porque te ves y sientes seguro, nada te amenaza. Aunque estés rodeado de ruido, peleas o conflicto siempre puedes -con los ojos abiertos incluso- centrar tu atención en tu respiración durante un par de minutos y ver que todo, hasta tu cuerpo, es algo observable, son elementos de un escenario que están ahí, delante de ti. En este espacio en el que estás es donde puedes sembrar nuevos pensamientos.

Para llegar a ese espacio hace falta práctica porque, como decía antes, la mente va a seguir queriéndote sacar de ahí para tenerte de nuevo en la ansiedad o la melancolía y demostrarte de nuevo que la necesitas para tomar decisiones. Pero no, para tomar BUENAS decisiones sólo puedes estar en paz porque es el único lugar donde nada te afecta, donde puedes elegir tu futuro y donde agradeces el pasado para soltarlo, para que no te condicione.

Nuestros pensamientos son creadores. Son decretos. Cuando estamos sumergidos en una situación difícil y no sabemos llegar a nuestra paz interior para decretar felicidad, nos vienen pensamientos como “esto me está matando” o “es insufrible esta situación” o “no soporto a esta persona“… ¿qué crees que va a suceder? Exacto, que esa situación o persona seguirán ahí por mucho que intentes separarlo de ti.

Pero no necesitas hacer un curso de meditación para llegar a ese espacio de paz y saber cómo decretar o proyectar tu vida. Se puede llegar al mismo lugar jugando al mismo juego en el que te tiene metido tu mente pero será necesario que comiences a observar lo que dices, lo que piensas y tus sensaciones y emociones.

Cada vez que digas o tengas un pensamiento crítico hacia ti o hacia otras personas, situaciones o cosas cambia ese pensamiento lo más rápidamente que puedas por “ok, pillado“, y debate ese pensamiento con lo más positivo que se te ocurra en ese momento.

Ya he vuelto a equivocarme, seré tonta” por “vaya, me equivoqué, no pasa nada, ¿y si lo intento de otra manera?”

Mira cómo conduce ese idiota” por “Deseo que no le pase nada

Fulanito ha vuelto a hacer esto mal” por “esto no me afecta porque acepto a Fulanito completamente

Esta suerte no es normal, seguro que detrás de esto me vendrá algo malo” por “merezco recibir esta abundancia que llega a mi vida, gracias.”

Cada vez que modifiques tus pensamientos negativos estarás liberándote de su dictadura para tomar responsabilidad en la creación de tu propia realidad. Elige vivir una vida alegre para que la vida sea alegre.

La vida no es una mierda. Convéncete de que la vida vale la pena para que la vida valga la pena.

¿Estás enfermo y por eso te sientes enfermo? Elige no sentirte enfermo y no enfermarás.

¿Lo pillas? comienza a observar tus pensamientos para cambiarlos y poco a poco tu vida dejará de ser aleatoria, serás co-creador, y cada vez que algo desagradable se tropiece contigo serás capaz de transformarlo el algo magnífico con mucha mayor rapidez.

Te deseo que pases un alegre día. Namaste.

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