Poco más de 2 años y medio desde que decidí trasladarme a vivir y trabajar en Cataluña, poco más de un año desde mi última mudanza y desde que conocí al amor más intenso que he sentido nunca, poco más de 6 meses desde que comencé a invertir en emprender con el yoga y la gestión de proyectos como base… y, de nuevo, un nuevo cambio, esta vez, para alinearme a mi propósito con más fuerza si cabe. Albert y yo nos mudamos a la montaña. Seremos masovers (“guardianes de finca”) y tendremos a la naturaleza por casa.

Meses sintiendo que esto nos llamaba y, hace menos de 2 semanas nos surge esta oportunidad y ¡nos mudamos este finde!

Pero aparecen los miedos a medida se va acercando el momento de salir de este piso de 60 metros cuadrados en medio del asfalto en Malgrat de Mar…

¿Cuántas veces te ha pasado a ti? tener ante tus ojos un camino que se bifurca. Con sensaciones de nuevas oportunidades, personas, lugares… Un miedo atroz a equivocarte pero también un entusiasmo que mueve montañas.

Dejo atrás la sala de yoga donde enseñaba para pasar a practicar y difundir en la sala más grande y con la vibración más alta que existe: la naturaleza. Voy a crear mi proyecto desde la pausa y el sentir, amoldando todo mi ser a esta nueva experiencia, siendo más respetuosa con el planeta, profundizando en la práctica de la atención plena, respetándome y cuidándome más. ¿Qué mejor campo de prácticas?

Salir de la zona de confort

Lo sé, genera incertidumbre. A las personas con dosha vata predominante como yo, no nos va nada bien. La parte buena, que nos impulsan las ganas de experimentar la novedad y, una vez se pasa el umbral del miedo, todo va rodado.

Así que lo que estoy haciendo estos días es compensar la tendencia a la ansiedad que solemos sufrir los inquietos: masajes con aceites esenciales, ejercicio, pranayama antes de dormir, comida cocinada que calme mi sistema nervioso, más ghee para calentar mi interior y más meditación.

Tal vez, lo que más me está costando dejar ir son los entrenamientos personales presenciales que tenía actualmente. Tras algunos meses sin poder dar clase a grupos por tener cerrada la sala por la pandemia eran los únicos contactos físicos que tenía. El apego… cómo impide seguir avanzando a veces.

El paso lógico en estos momentos es dar todos los entrenamientos y prácticas on line —que ya estoy facilitando desde hace tiempo con algunos clientes—. Desconozco si tendré buena conexión donde vamos a vivir así que voy a preparar todo antes de retomar los entrenos. Esperemos que sea una transición ágil y fluída para que mis clientes puedan continuar sin casi notarlo.

¡Se nos abren nuevas oportunidades y ya estoy pensando cómo nutriros desde la distancia! ¡Nos vemos pronto queridos activ@s!

PD:

Hago una pausa en mi canal de Instagram y YouTube y estoy realizando el Programa AMBA a modo individual para poder llevar todo de la mejor manera posible. ¡Cuando todo se estabilice me tenéis de vuelta!

Mientras, seguid practicando la atención plena en vuestros entrenamientos. Recordad que no se trata de contar sino de pausar para percibir. ¡Hasta pronto!

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